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La Vuelta asciende a las estrellas en Javalambre

La subida al Observatorio Astrofísico, novedad en el trazado de este año, será el primer puerto de entidad que afrontará el pelotón: 11,9 km al 7,5%

20 de junio de 2019|14:12
Tiempo de lectura: 3 minutos

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El primer gran examen de montaña de la Vuelta 2019 (24 de agosto al 15 de septiembre) llegará pronto, en la quinta etapa (28 de agosto), y promete espectáculo. Una jornada cuyo perfil, con sólo dos puertos puntuables, no debe esconder que se trata de casi 166 kilómetros quebrados, muy exigentes, con continuas subidas y bajadas hasta los pies del primer gran puerto de entidad de la carrera.

En el municipio de Arcos de las Salinas (sur de Teruel), frente a su ermita de San Roque y paralelo al río Arcos que da nombre al pueblo, arranca la ascensión al Observatorio Astrofísico de Javalambre, situado en lo alto del Pico del Buitre, una joya a la que la organización le había echado el ojo y esperaba el momento propicio para darle la alternativa. En la edición de este año, que arranca en Torrevieja, encajaba perfectamente.

Para descubrirlo, el diario AS acude acompañado de uno de los ciclistas aragoneses por excelencia, Fernando Escartín, que tras su retirada es uno de los encargados de elaborar el recorrido de la gran ronda española como director técnico de la Vuelta, carrera que en esta edición ha incluido perfiles montañosos muy variados. El de Biescas cuenta que le propusieron la subida y tras inspeccionarla, lo tuvo claro: «Es un gran puerto para la primera jornada de montaña, es duro pero tiene descansillos, aunque si algún favorito llega justo lo puede pagar». Los datos lo confirman: son 11.900 metros de ascensión y la media alcanza el 7,5%.

El puerto tiene dos partes diferenciadas… aunque de similar dureza. La primera arranca en el pueblo y pronto ofrece rampas que se agarran, con picos del 16% que pueden hacer mucho daño. «Hay que tener en cuenta que la carrera llega de hacer 150 km por un terreno muy sinuoso y no me extrañaría que aquí ya se hiciera una selección de los más fuertes con 15 o 20 corredores». Esa primera parte transcurre entre bosque y su final, donde nace el río Arcos y aún se mantienen en pie antiguas casetas de pastores, se aprecia claramente porque el decorado cambia. Lo que no varía es la exigencia, ya que tras otro falso llano se vuelven a encarar rampas que pasan ampliamente del 10%.

A partir de ahí la única vegetación que se ve es lo que por la zona llaman chaparras (sabinas rastreras), una planta leñosa que desde lejos parece decorar de lunares a la montaña y que los pastores usan como camas improvisadas para recostarse, cuentan los lugareños. Lo cierto es que esa falta de vegetación le da a los kilómetros finales un aspecto similar al Mont Ventoux. «Aquí también pega bien el viento», confirma Escartín.

También añade otro factor: «Se nota la altitud en estas últimas rampas, cuesta más respirar». Las cuestas finales se acercan a los 2.000 metros (a 1.950 se encuentra la cima), y tras varios kilómetros soportando tramos al 11%, 12%… la cúpula del Observatorio Astrofísico que corona la cima anuncia la recta que lleva al final de la ascensión.

La instalación, junto a Galáctica, un Centro de Difusión y Práctica de la Astronomía, es una de las grandes atracciones turísticas de la zona, que ahora también está en la agenda de los cicloturistas. «Desde que salió que vendría la Vuelta, todas las semanas llaman clubes ciclistas o grupos de amigos para venir», explica José Luis Alvir, alcalde del municipio, que aunque aún afirma no hacerse a la idea de lo que conlleva ser final de etapa en la Vuelta, va haciendo sus cuentas: «Con la afición que hay por aquí y la cercanía a Valencia creemos que pueden acumularse unas 20.000 personas durante la subida ese día, esperamos mucha gente».

Una jornada donde lo novedoso de la ascensión y el interés por ver cómo afrontan los favoritos a la general el primer examen de la carrera, hará que levante gran expectación. «Una subida donde los escaladores puros pueden marcar las primeras diferencias y un puerto diferente que sorprenderá a muchos», cuenta Escartín a los pies del Observatorio. Un camino hacia las estrellas que realizará la primera criba de la Vuelta.

 

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