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El sector porcino aragonés, visto por veterinarios, ganaderos y animalistas

Este ganadero no rehúsa citar algunos puntos donde el sector aún tiene margen de mejora. “La gestión de purines -cuya normativa está siendo modificada en estas fechas por la DGA- y residuos o el uso de agua son campos en los que todavía queda margen de mejora para ser más eficientes y contaminar menos”, señala, poniendo en valor que el porcino es ahora mismo uno de los sectores que más empleo genera en el medio rural, donde las alternativas laborales no son demasiadas. Lavilla explica también que el consumidor puede estar seguro de que ningún animal en mal estado llega a matadero, y que las normativas y controles son exigentes por parte de la administración. “Aquí en Aragón cada explotación tiene de media entre uno y dos controles al año”, asegura.

Fuente: Conexión Rural
20 de febrero de 2018|13:54
Tiempo de lectura: 3 minutos
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El sector porcino aragonés lleva un lustro creciendo a un ritmo inusitado. Apostando por las granjas intensivas, y gracias a la entrada de inversores en nuevos mataderos y grandes proyectos como la planta que se está construyendo en Épila del grupo Guissona, la carne de cerdo y su primera etapa de elaboración generan actualmente en Aragón unos 11.000 empleos -4.000 más cuando esté en funcionamiento la planta epilense- y se ha convertido con diferencia en el sector más rentable del mundo agrario, y el cuarto por importancia en el PIB aragonés.

Pese a este buen clima económico, el auge de las explotaciones de porcino en la Comunidad no ha quedado exento de críticas. En varios pueblos de la Comunidad como Loporzano y o Canal de Berdún se han formado plataformas en contra de que en sus municipios se implanten nuevas granjas,argumentando que estas explotaciones generan un daño medioambiental a los ríos y limitan el desarrollo del turismo por las incomodidades que generan. A esta crítica a nivel local se ha sumado en los últimos meses las campañas llevadas a cabo por grupos animalistas como Igualdad Animal, mostrando imágenes y recopilando casos de granjas que no estaban en buen estado, tal y como informan desde Heraldo.es

“El uso de hormonas está prohibido, y los antibióticos se están limitando”

Antonio Vela es miembro de la junta directiva de la Asociación de Veterinarios de Porcino de Aragón. Para él, es importante que siempre que el consumidor vea un mensaje en torno a alimentación acuda a las fuentes más fiables. “Es completamente falso que en Europa se usen hormonas de crecimiento con el porcino o con cualquier tipo de ganadería. Están completamente prohibidas en los países de la Unión, no así en otros mercados como los Estados Unidos o América Latina”, comenta el veterinario, que trabaja dando asesoramiento a explotaciones para cumplir con la normativa de sanidad animal europea, considerada de las más restrictivas.

Cuestión distinta es el uso de antibióticos. Vela explica que al igual que haría un médico con los humanos, “los veterinarios suministramos antibióticos cuando son necesarios, pero también es falso que lleguen antibióticos a los productos finales. Está comprobado y testado cuánto tarda el animal en función de su peso y morfología en depurar los medicamentos, y no pueden ir a matadero hasta pasar ese tiempo”, señala.

“El ganadero es el primer interesado en el bienestar de los animales”

José Luis Lavilla es presidente de Asopeco, la asociación pecuaria de Huesca, y cuenta con una explotación porcina familiar en Tamarite de Litera. En su opinión, “existe una corriente que quiere demonizar el consumo de carne más allá de entrar en debates sobre mejoras concretas que podría tener su producción, pero lo cierto es que el consumo de carne de cerdo está al alza, principalmente porque es una gran fuente de proteína barata”, asegura.

Este ganadero no rehúsa citar algunos puntos donde el sector aún tiene margen de mejora. “La gestión de purines -cuya normativa está siendo modificada en estas fechas por la DGA- y residuos o el uso de agua son campos en los que todavía queda margen de mejora para ser más eficientes y contaminar menos”, señala, poniendo en valor que el porcino es ahora mismo uno de los sectores que más empleo genera en el medio rural, donde las alternativas laborales no son demasiadas. Lavilla explica también que el consumidor puede estar seguro de que ningún animal en mal estado llega a matadero, y que las normativas y controles son exigentes por parte de la administración. “Aquí en Aragón cada explotación tiene de media entre uno y dos controles al año”, asegura.

 

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