15:44

lunes, 10 de diciembre de 2018

Las Bodas de Isabel, reclamo turístico para vivir la historia de una ciudad desde dentro

Un estudio muestra las potencialidades y debilidades de la recreación.

ARCHIVADO EN:

PUBLICADO: lunes, 8 de octubre de 2018

NÚMERO DE COMENTARIOS: 0

4

Compartir esta noticia

Para que un destino sea atractivo necesita contar con un recurso llamativo y que propicie el turismo experiencial, algo que sin duda se logra con Las Bodas de Isabel, una fiesta donde tanto lugareños como visitantes “conocen cómo es la historia y el lugar viviéndolo”. Es una de las ideas en las que incidieron Pilar Cabezas y Yolanda Fernández, dos de las participantes en el estudio que ha llevado a cabo la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) de Valladolid y que ofrecieron una ponencia durante el VI Congreso Internacional de Fiestas y Recreaciones Históricas, informan desde Diario de Teruel.

Las primeras conclusiones de ese estudio se dieron a conocer ya en abril y cifraron el impacto económico de Las Bodas en 15,8 millones de euros. Según el informe, que ha sido dirigido por el profesor Carlos Belloso, hasta Teruel llegan 90.000 visitantes y el gasto medio es de 72,82 euros por día entre transporte, alojamiento, alimentación y compras.

Sin embargo, Cabezas y Fernández, hicieron hincapié durante su ponencia en que a través de un patrimonio inmaterial, como es la recreación de la historia de los Amantes, se está logrando valorar “todos los aspectos que conforman los recursos de la ciudad”. La gente viaja, pero no busca ya un lugar de playa o montaña, sino que va más allá y pretende “involucrarse en la idiosincrasia del destino”, dijo Pilar Cabezas, a lo que Yolanda Fernández añadió que demandan “turismo de tipo experiencial”. Algo que, sin duda, se logra en Teruel durante la fiesta medieval porque “es como el Ministerio del Tiempo”, añadió Cabezas.

Las profesoras participantes en el estudio hablaron de las fortalezas y debilidades de la festividad. Así, indicaron la escasa implicación del sector comercial, “excluyendo la hostelería, hay establecimientos que, de entrada, incluso creen que salen perjudicados”, precisó. Sin embargo, entre las oportunidades está sin duda la gran implicación de los participantes, algo que se va a incrementar a partir de ahora con la creación del Voluntariado de Las Bodas, “que captará a la gente que quería participar pero no sabía cómo”, explicaron las investigadoras.

Entre las amenazas que enumeraron está el poco tirón que, en general, tienen las recreaciones históricas, que no pueden ser consideradas como un motor turístico de primer orden, aunque matizaron que “Las Bodas, en Teruel, marcan sin duda la diferencia”.

Otra de las ponencias fue la que impartió Rocío López de Castro bajo el título La apariencia a través de la Historia. Una reflexión antropológica sobre el cuerpo, la moda y la belleza. Durante su intervención, la historiadora hizo un repaso por los cambios registrados tanto en las vestimentas como en los complementos y cuidados corporales a lo largo de la historia. López de Castro insistió en que las modas y el vestuario son el reflejo de la sociedad que los crea y los lleva. Así, ya en el antiguo Egipto los trajes eran claros indicadores de la posición social, puesto que solo las clases pudientes se cubrían el cuerpo, mientras que el cuidado corporal está asociado a prácticas rituales y sociales.

En Grecia, las extravagancias y modas que predominaban entre las élites dieron paso a la simplicidad tras las Guerras Médicas. Sin embargo, destacó la importancia que tenía el cuerpo humano, sobre todo el de los varones. “Un cuerpo masculino bello y sano es una forma de identidad cultural y de diferenciarse de esclavos y mujeres”, señaló la experta, para añadir que no había decoraciones, “sino armonía del todo con sus partes”.

Disimular la decadencia

En Roma, según resaltó Rocío López de Castro, era el pelo lo que marcaba tanto la diferenciación de género como la de edad, mientras que la vestimenta era lo que distinguía a unas clases de otras. Si en Grecia había un culto al cuerpo, en Roma se decantaban más por los perfumes, los objetos de tocador y las joyas “para tratar de disimular la decadencia del imperio”.

El pudor y la austeridad llegan de la mano de los cristianos, que apuestan por una gran diferenciación social, pero en sus vestimentas apenas había diferenciación de género.

La gran diferenciación sexual a través del vestido llegaría en el renacimiento y, sobre todo, a partir de la segunda mitad del siglo XVI se observa una gran personalización e ideologización de la vestimenta. Es una época, que seguiría en el barroco, de enmascaramiento intencionado, deformaciones con rellenos, volúmenes artificiales y pomposidad.

La Revolución Francesa marcó sin duda un punto de inflexión en la moda y a partir de ese momento hay una “reacción en contra de la ostentación, comienza a valorarse el trabajo”, comentó la ponente.

ETIQUETADO COMO: , , , ,

Compartir esta noticia

Puede que también te interese

  1. Teruel pide a la CHJ más agua con la previsión de pasar de 35.000 a 40.000 habitantes en diez años
  2. “Hablo cuatro idiomas pero tengo que mal vivir con 430 euros de la RAI”
  3. Teruel ya cuenta con juegos para niños en silla de ruedas
  4. Festival de música en Valencia los días 8 y 9 de junio en la Ciudad de las Artes y las Ciencias

Los comentarios están cerrados.