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miércoles, 19 de diciembre de 2018

Las lluvias de otoño engordan unas trufas condicionadas por la sequía primaveral

Los truficultores confían en que la campaña sea mejor en cuanto a kilos que la del año pasado.

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PUBLICADO: miércoles, 21 de noviembre de 2018

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La campaña de la trufa negra se inició el pasado 15 de noviembre con buenas perspectivas porque los truferos de Teruel confían en coger más kilos que el año pasado, aunque en menos unidades. La sequía del campo durante los meses de invierno y primavera impidieron que muchos hongos nacieran aunque, los que lo hicieron, serán de mayor tamaño y peso a consecuencia de las lluvias registradas durante el verano y, sobre todo, en otoño. Además, también esperan que la calidad sea óptima, informa Diario de Teruel.

Con respecto al volumen de kilos cogidos, los truficultores se muestran muy cautos porque, como coinciden todos en señalar, “hasta que no sacas lo que hay debajo de la tierra no sabes lo que hay”, y la campaña arrancó el pasado 15 de noviembre.

El truficultor de Sarrión, Daniel Bertolín, especificó que, aunque hubo problemas en el momento del nacimiento del hongo y posiblemente se recolectarán menos unidades, tendrán “más grosor y más peso” debido a los aportes de agua recibidos en otoño, que repercutirán también en la calidad y beneficiarán, además, al hongo que aún está creciendo.

El hecho de que haya llovido favorecerá que agricultores que hasta ahora no habían recolectado trufas porque no tenían riego cojan en esta campaña sus primeros kilos. Esto también supondrá una inyección de ánimo para los que están empezando en el sector de la truficultura. Manuel Doñate, propietario de fincas truferas, añadió al respecto que “kilos posiblemente se recogerán más” este año porque “hay muchas gente que hasta ahora no ha recolectado nada y de esas fincas más jóvenes este año saldrán”. El año pasado se calcula que se recogieron entre 30 y 40 toneladas de trufa.

Calor estival y lluvia de otoño

El presidente de la Asociación de Truficultores de Teruel (Atruter), Julio Perales, indicó que aunque en estos últimos meses ha llovido bastante, “no está claro si el agua que cayó en primavera y verano fue suficiente”. Además, Perales matizó que durante los meses estivales se registraron días de intenso calor, aunque reconoció que “viendo las condiciones, la campaña será algo mejor que la del año pasado”, aunque insistió en que es muy difícil de cuantificar de antemano porque “las trufas están bajo suelo, no son como las peras que se ven crecer en el árbol”.

Otro problema añadido es que los suelos de algunos campos todavía están muy húmedos debido a la gran cantidad de agua registrada.

Además, esta campaña hay más trufa en el resto de España –el año pasado prácticamente toda la que se cazó salió de Teruel–, lo que repercutirá en que el precio sea más bajo. Dependerá de la demanda que haya y ésta la marcan principalmente en Francia, que es donde más se consume. En este sentido, Julio Perales precisó que la cantidad de trufas recolectadas en otros lugares juega un papel fundamental en el precio al que se vende en el mercado de la Estación de Mora.

Precios más asequibles

Tanto Bertolín como Doñate coincidieron en señalar que los máximos históricos registrados el año pasado no se alcanzarán este, algo que favorece al sector en general porque convierte la trufa en un producto más accesible para el consumidor.

El año pasado la trufa negra superó los 700 euros por kilo prácticamente durante toda la campaña en el mercado de Carpentras (Francia), que es el que marca el precio a nivel mundial. Ya en la Feria de Sarrión de comienzos de diciembre se situó en los 1.100 euros. Doñate reconoció que eran precios desorbitados y añadió que si son más bajos es más fácil llegar a los hogares. También Daniel Bertolín comentó que el hecho de que haya más trufa y el precio sea más ajustado “en general es bueno para el sector” porque “se distribuirá” el producto a más gente.

Este año también se cogerán algunas piezas en las truferas silvestres, donde desde hace un par de años no había hongo por la sequía. Sin embargo, los agricultores veteranos alertan de que no habrá muchas porque “el 98 % de las truferas están muertas” y ya no se recuperarán.

No obstante, la lluvia sí puede ayudar a extender el micelio dentro de un mismo árbol a otros rodales. Así, si hubiera precipitaciones también al año que viene, sería posible colonizar tierra nueva, tanto en silvestres como en fincas de cultivo, según comentó Daniel Bertolín, quien aseguró que este ha sido el otoño más húmedo de los últimos 25 años en Sarrión.

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