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martes, 21 de agosto de 2018

Los agricultores turolenses esperan una cosecha “normal” después de cuatro años aciagos

Cuatro años de sequía pueden acabar con la cosecha de este año.

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PUBLICADO: martes, 17 de julio de 2018

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Los agricultores turolenses confían en que este año la cosecha de cereal de invierno sea “normal” después de que en los últimos cuatros años las producciones se vieran notablemente mermadas por la falta de precipitaciones. Las cosechadoras ya han terminado de trabajar en el Bajo Aragón, donde las cantidades se han visto reducidas porque el agua no llegó a tiempo y se perdió mucha semilla, y ahora lo están haciendo en el Jiloca y la Hoya de Teruel. En todas las comarcas, el inicio de la siega se ha visto o se verá retrasado desde una semana hasta veinte días por las condiciones meteorológicas de la campaña, como informan desde Diario de Teruel.

El secretario general de UPA Aragón, el turolense José Manuel Roche, indicó que este año la cosecha en la provincia de Teruel es irregular, pero que en conjunto se acerca a una normal después de cuatro años duros por la sequía. La nascencia del cereal fue mala por la falta de agua, pero las precipitaciones caídas desde febrero hasta mayo permitió recuperar los campos sembrados.

Añadió que la cosecha, en general, se ha retrasado en torno a ocho o nueve días en todas las comarcas, y en algunas hasta veinte, por la gran cantidad de agua que cayó en abril y mayo y porque las temperaturas no han sido muy altas. Esta última circunstancia, precisó, es positiva porque ha propiciado que el secado del cereal sea progresivo y que el grano tenga un mayor peso específico.

El secretario provincial de UAGA-COAG Teruel, Roberto Sanz, precisó que habitualmente en la provincia se comienza a cosechar por San Juan, el 24 de junio, y que este año lo hicieron entre quince y veinte días más tarde.

Este retraso aumenta el riesgo de que los campos se vean afectados por las tormentas de pedrisco, lo que está causando “un poco de nerviosismo” entre los agricultores, apuntó el presidente de Asaja Teruel, José Manuel Cebollada.

De momento, las pedregadas no han sido generalizadas, aunque ha habido zonas del Bajo Aragón y del Alto Jiloca, además de localidades como Monforte de Moyuela y Loscos, donde el viernes el pedrisco arrasó por completo los campos.

Las cosechadoras comenzaron a trabajar en la provincia en el Bajo Aragón histórico. La zona peor parada allí fue la más cercana a Alcañiz ya que en Andorra y en el Matarraña, al estar situadas a mayor altitud, la producción ha sido mayor, precisó Sanz.

En el entorno de Alcañiz, como también sucede en la zona alta del Jiloca y en la Hoya de Teruel, la cosecha se ha quedado por debajo de la considerada normal porque las lluvias llegaron tarde y se perdió mucha semilla.

Pero salvo en estos territorios, podría triplicarse el número de toneladas de cereal de invierno respecto al año pasado y situarse en cantidades consideradas normales en la provincia.

Ahora, la mayoría de las cosechadoras están trabajando en el Jiloca y en el Alto Teruel “pero no van a tajo, sino buscando lo que está seco”, comentó Sanz. “La semana pasada, todavía no calentaba bastante y había bastante humedad por las noches”, dijo.

“Las producciones van por barrios. Hay zonas en las que la cosecha será buena, en otras media y en otras regular”, explicó Cebollada. “El hecho de que estuviera todo el invierno sin llover provocó una mala nascencia y se ven claros en los trigos, las cebadas y los triticales. No podemos hablar de siniestro como en los años anteriores, pero la producción no termina de cumplir con nuestras expectativas”, añadió.

Después de esos 4 años previos en los que practicamente se malogró la cosecha, los agricultores están “contentos”, aunque las cantidades recogidas estén muy alejadas de las conseguidas en años muy buenos, como fueron 2003, 2006 y 2007.

Aunque esta campaña los agricultores hayan recuperado las producciones, los precios siguen bajos: 145 euros por tonelada. No obstante, el hecho de que la mayoría comercialice a través de cooperativas en las que las ventas se hacen por fases a lo largo del año, permitirá que el precio final de la campaña sea más elevado.

“Los costes de producción siguen al alza y la meteorología no está en nuestras manos, así que necesitamos una regulación de los mercados para que las producciones sean rentables”, opinó el presidente de Asaja Teruel, que estima que el precio mínimo para asegurar la viabilidad es de 180 euros por tonelada de trigo.

Precisó que, para una provincia cerealista como esta, en la que no hay diversificación de cultivos, esta regulación es todavía más necesaria.

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