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martes, 21 de agosto de 2018

Villastar: recetas de hace medio siglo con hambre de futuro

Domingo Hinojosa pertenece a la tercera generación de panaderos de Villastar, desde donde ha expandido el negocio hasta ocupar a doce trabajadores y vender en seis localidades, una de ellas Teruel.

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PUBLICADO: domingo, 10 de junio de 2018

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Fuente: Heraldo

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La tercera generación de panaderos de Villastar ha sido la del despegue empresarial. Domingo Hinojosa ha transformado el horno que recibió de su padre –y este, a su vez, de sus padres– en una empresa con doce empleados que distribuye pan, pastas y empanadas por seis localidades de la Comarca de la Comunidad de Teruel, entre ellas la capital, además de mantener el despacho abierto en el pueblo de origen. La producción se comercializa a diario en 30 puntos de venta de la capital turolense, entre cafeterías y tiendas de alimentación, lo que supone la mitad de todas las ventas, informan desde Heraldo.

El origen del negocio familiar se remonta a la abuela paterna de Domingo, Milagros Maícas, que aprovechó las recetas de pastas y pan que utilizaba para la alimentación de su familia para poner en marcha en 1967 una panadería comercial.

En aquellas fechas, cada familia elaboraba su propio pan y pastas para el autoconsumo en el horno público de la localidad, pero la práctica cayó en desuso a partir de la década de los sesenta del siglo pasado. Milagros y su marido, Ángel Hinojosa, decidieron aprovechar las recetas caseras para elaborar productos destinados a la venta al público. Las fórmulas de elaboración siguen vigentes hoy en la panadería Domingo y Cristina, bautizada con los nombres de los dos nietos de los fundadores.

La utilización de “productos naturales y sin aditivos”, y la elaboración “artesanal” son las claves de la aceptación de la producción de esta tahona, que tiene en los ‘regañaos’ uno de sus productos estrella. Esta torta de pan recubierta de pimiento rojo asado y jamón –hay variantes de arenque y productos de la matanza– goza de prestigio en Teruel capital, donde es un alimento típico de La Vaquilla.

Cinco peñas vaquilleras encargan sus ‘regañaos’ a los hermanos Domingo y Cristina Hinojosa. Durante el mes de julio, distribuyen más de 5.000 piezas de este producto, pero también hay encargos puntuales de comisiones de fiestas de otras localidades, como El Pobo o Frías de Albarracín, atraídas por el prestigio del producto. A juicio de Domingo, una de las claves del éxito de este alimento es “trabajar la masa manualmente” y “cargar bastante” de jamón, sardina, longaniza o panceta, en función del gusto del consumidor.

El horno, que ha ido ganando espacios en función de la demanda y de la incorporación de más trabajadores, inicia su actividad diaria a las 02:00 y cesa a las 14:00. En verano, con la llegada masiva de veraneantes a los pueblos del entorno, la plantilla crece hasta los catorce empleados, aunque el empresario señala que es “complicado” encontrar personal cualificado para reforzar la mano de obra.

El horno Domingo y Cristina, situado en el centro del pueblo, se ha consolidado como una fuente de empleo y actividad económica nada despreciable en una localidad de 500 habitantes, pero a tiro de piedra –ocho kilómetros, concretamente– de la capital turolense.

A pesar del crecimiento continuado de la actividad, Domingo no se plantea el traslado a una nave industrial, donde tendría un acceso más fácil tanto para la distribución como para la llegada de los proveedores. La harina –o las harinas, porque cada producto requiere una combinación determinada de este ingrediente–, la clave de la producción, llega de harineras de Huesca, Zaragoza, Cuenca y Segorbe (Castellón). “El tipo de harina que utilizo depende de cada receta”, explica el panadero.

Milagros le dejó un cuaderno de recetas de 1968 que recoge también las principales transacciones y las operaciones con los proveedores. El recetario explica con letra manuscrita cómo elaborar bizcochos, pastas y pan. El nieto se muestra especialmente orgulloso de la fórmula de las ‘tortas finas’, las magdalenas y las ‘tortas de manteca’, un producto “importado” de Castilla-La Mancha, según aclara.

El cuaderno, una auténtica reliquia, es conservado con mimo por los descendientes, que todavía acuden a él en busca de claves para un producto de calidad. La receta del bizcocho, por ejemplo, indica las cantidades de los ingredientes –en onzas para los sólidos y tazas para los líquidos–, el proceso de preparación y el tiempo de cocción. Hace falta, según dejó escrito Milagros hace exactamente medio siglo: harina, azúcar, leche, aceite y gaseosas. Le sigue la fórmula de las tortas finas: a base de harina, aceite, cazalla y aguardiente. El proceso de elaboración queda guardado como un secreto familiar.

Domingo quiere dejar clara su voluntad de seguir en el pueblo y desoír los cantos de sirena para que se traslade a otro emplazamiento en busca de un salto a la producción industrial. “Me encanta estar en mi pueblo, al que amo, y me gusta promocionar su nombre por todos lados”, concluye.

Un misterioso cilindro de piedra de dos metros de alto plantado en la plaza del pueblo

La plaza de las Cuatro Esquinas, en la que se levanta la Casa Consistorial, tiene como elemento más singular un gigantesco cilindro de piedra de una pieza de 2,2 metros de altura que se plantó de pie hace una década tras bajarlo de una montaña cercana usada como cantera. La pieza, sin valor histórico, corresponde a un rodillo de apisonadora, pero en su actual emplazamiento y con su imponente volumen constituye un auténtico imán para los ojos de los visitantes.

El alcalde, Jacinto Cortés, explica que, previsiblemente, con las obras de reforma proyectadas en la plaza se procederá al traslado, aunque no será nada fácil porque la pieza pesa en torno a nueve toneladas. Cortés dice desconocer con precisión quién y por qué decidió depositar el rodillo en la plaza, aunque existe constancia de que el lugar del que procede, La Muela, fue utilizado como cantera. Lo que tiene claro es que el obelisco “no tiene ningún valor arqueológico”. En principio, el Ayuntamiento prevé trasladarlo a las cercanías del pabellón polideportivo y luego se pensará “que hacer con él”.

Peñalba, la montaña sagrada en la que los celtas hacían sacrificios a sus divinidades

El Ayuntamiento de Villastar quiere exprimir el potencial turístico de Peñalba, una montaña sagrada de los celtas que constituye un recurso arqueológico de proyección nacional. El Consistorio quiere destinar 30.000 euros del Fondo de Inversiones a mejorar el acceso y la señalización de esta peña que es un auténtico filón para la investigación de la religión, la lengua y las costumbres de los celtíberos.

Las últimas investigaciones sobre el peñasco, situado a 1.000 metros de altitud y que destaca por presentar un farallón rocoso de 1.500 metros de longitud, apuntan a que se trata de un santuario al aire libre utilizado por los pueblos celtíberos y también durante el periodo de la romanización.

Un estudio del equipo Hiberus de la Universidad de Zaragoza reveló que Peñalba era un lugar de sacrificio de animales a una divinidad denominada Cordonus, una advocación que compite con la del dios Lugo. Registraron numerosas inscripciones en lengua celta y también en caracteres latinos y en lengua latina –entre ellas, una cita de la Eneida de Virgilio–. Las primeras investigaciones sobre este imponente yacimiento se remontan a 1910 y fueron obra de Juan Cabré.

Los imprescindibles

Recetario familiar
Milagros Maícas escribió en 1968 un libro de recetas caseras de pastas y pan. Utilizó como soporte un cuaderno escolar. Sus descendientes, dueños de la panadería de Villastar, lo conservan como una reliquia familiar.

Un arsenal particular
Un jubilado almacenó en una finca situada a las afueras del pueblo el mayor arsenal de explosivos de la Guerra Civil localizado en una casa particular. La Guardia Civil retiró, en 2014, 150 artefactos explosivos de distintos tipos.

La precaria N-330
La N-330, una conflictiva vía con características impropias de una carretera nacional, atraviesa Villastar. El Ayuntamiento reclama, con otros municipios también afectados, su rápida mejora para rebajar su peligrosidad.

Desde Ademuz Diario, queremos trasladar nuestro sincero apoyo a la panadería Domingo y Cristina por el amor a su pueblo. Este tipo de amor lleva a muchas personas a luchar contra la despoblación que sufren multitud de localidades en España.

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