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Ford solo nombra ‘liquidadores’ para Reino Unido y Alemania y deja fuera Valencia

El curso arranca en Almussafes con unas elecciones sindicales condicionadas por los recortes y donde UGT se juega su mayoría.

3 de enero de 2019|10:08
Tiempo de lectura: 4 minutos

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El próximo 10 de enero los representantes de los trabajadores de todas las plantas de Ford en Europa vuelven a reunirse con la dirección en Colonia (Alemania) para abordar el escenario de ajustes en la división del viejo continente. Después de que trascendiera el cierre de la planta de transmisiones de Burdeos (Francia), y la desaparición de un turno de trabajo en Saarlouis (Alemania) que puede acabar con otros 1.600 empleos, el clima de incertidumbre con el que la plantilla de Almussafes aborda este encuentro es máximo, como informan desde Levante-EMV. 

Los últimos movimientos de la dirección de la multinacional americana, no obstante, abren la puerta a la esperanza para que el impacto en el complejo industrial de Almussafes sea menor del que van a sufrir otros países.

La reciente remodelación que la compañía de Detroit ha acometido dentro de la dirección europea va encaminada a rediseñar en profundidad las actividades en Reino Unido y Alemania, los dos principales mercados de la multinacional del óvalo. Bajo el cargo de ejecutivos de transformación del negocio, se ha nombrado a dos ‘hombres de negro’ para abordar los ajustes en estos dos países.

Son los únicos mercados donde se ha tomado esta medida. España, al menos de momento, ha quedado fuera de esta reorganización. Una razón para el optimismo. En cualquier caso, nadie en Almussafes se atreve a extraer conclusiones. Pese a la competitividad de la fábrica y su plantilla, hay elementos para el temor, como la retirada de los monovolúmenes anunciada en Saarlouis, un segmento que también se fabrica en València.

El arranque del año va a ser tan tenso como el final de 2018. La factoría de Almussafes no regresa a la actividad hasta el próximo lunes, cuando finaliza un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) motivado por la caída de ventas. La producción bajó en 2018 casi un 9% por las menores ventas en Europa, que es donde se comercializa el grueso de vehículos fabricados aquí.

2019 es un ejercicio clave para el futuro a medio plazo no solo de los 8.000 empleados, sino también para un sector auxiliar que alimenta a 20.000 familias. Y es un año en que el escenario de recortes va a contaminar las elecciones sindicales que vivirá la planta.

«Va a ser un elemento novedoso, no sabemos qué impacto puede tener», confiesa Carlos Faubel, presidente del comité de empresa en representación de UGT. Faubel defiende una mayoría inaudita, difícilmente repetible. La votación de 2015 dio a UGT una victoria aplastante: 25 de los 37 miembros del comité; a mucha distancia, STM tiene 5; CC OO, 4, y CGT, 3.

El 15 de enero se constituirá la mesa electoral para un proceso que se celebrará presumiblemente entre el 18 y el 21 de febrero.
Desde UGT asumen que, obviamente, el peso de las negociaciones ejercido desde hace muchos años puede generar desgaste. Sin ir más lejos, el último acuerdo de competitividad para tres años obtuvo una gran contestación en las líneas de producción. Fue aprobado hace justo un año, en un clima de tensión en el sector del automóvil, y tras el anuncio de la renovación del Kuga que ahora mismo supone la mitad de la carga de trabajo. Solo lo apoyó el 51% de la plantilla.

Las posiciones, además, se han polarizado, con los sindicatos minoritarios tratando de marcar sus propias posiciones. UGT, por su parte, reivindica ese papel de colaboración iniciado en 2007, que ha permitido cerrar buenos acuerdos y vivir una crisis salvaje con incrementos sin sobresaltos.

«En 2007 llegamos a ese nivel de negociar directamente con la dirección europea, de quitarnos esa imagen de planta conflictiva. Cualquier negociación aquí era un conflicto. Ese salto que dimos desde UGT nos valió el respeto y el reconocimiento a largo plazo de la plantilla que ha traído tantas inversiones aquí», reivindican desde UGT.

En estas elecciones, además del impacto que puedan tener los posibles ajustes que se desgranen las próximas semanas (o la incertidumbre si aún no están definidos) concurre otro factor: el cambio de perfil de la plantilla, con una fábrica que acaba de cumplir cuatro décadas y que ha visto jubilarse en estos últimos cuatro años a miles de los que entraron en los años 70 y que atravesaron crisis severas y vivieron el cierre de otras plantas.

Los sindicatos minoritarios cuentan con los nuevos fijos: «En estas elecciones no hay eventuales. Esos más de 3.000 nuevos fijos no se casan con nadie», apuntan desde CC OO. «Son los que pueden inclinar la balanza hacia un lado o hacia otro dependiendo de lo que hayas hecho en estos cuatro años de legislatura. Desde CC OO nos gustaría dar ese ‘sorpaso’ en estas elecciones por todo el trabajo que hemos hecho en seguridad, ergonomía, salud, acuerdos y denuncia del calor, y esperamos que todo esto lo valoren», concluyen.

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