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martes, 23 de octubre de 2018

La Policía busca a un taxista por la violación de una joven discapacitada

Un hombre auxilió a la chica, con síndrome de Down, después de verla desorientada y a punto de ser atropellada por un coche en Campanar.

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PUBLICADO: domingo, 29 de julio de 2018

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Fuente: Las Provincias

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La Policia Nacional está tratando de identificar a un taxista que supuestamente violó durante toda la noche del jueves al viernes a una joven de 25 años, con síndrome de Down, a la que encontró deambulando por la calle, desorientada, después de haberse ausentado de la residencia social pública en la que está internada. La chica, que solo pretendía irse a su casa con su madre, fue auxiliada por un vecino de València, que la encontró casi 24 horas más tarde, desorientada y asustada, en la avenida de Campanar, en València, cuando estaba a punto de ser atropellada por los coches.

Según la información a la que ha tenido acceso este diario, la joven se había escapado el jueves por la tarde de la residencia para personas discapacitadas donde está ingresada desde hace un tiempo, ubicada en el área metropolitana de València.

Gracias precisamente a la intervención de los cuidadores de la residencia, a quienes acabó confesando lo sucedido gracias a la confianza generada por la convivencia con ellos en el centro, la Policía cuenta con datos muy precisos del presunto autor de esta agresión sexual.

La joven se fue del centro y comenzó a deambular por las calles del municipio donde se encuentra el centro. Cuando ya se había hecho de noche, recuerda que la abordó un hombre que conducía un taxi y le preguntó adónde se dirigía. La chica, con una capacidad de defensa y decisión distintas a las de otras jóvenes de su edad precisamente por su condición, le respondió que se iba a su casa. El individuo se ofreció entonces a llevarla y la joven, confiando en su buena voluntad, se subió al vehículo.

A partir de ahí, la llevó a un lugar solitario y completamente desconocido para ella, y le ordenó que se pasara a los asientos traseros del coche, donde consumó la agresión sexual después de arrancarle la ropa.

A partir de ese momento, la víctima es incapaz de recordar qué ocurrió, posiblemente por la experiencia traumática sufrida, de tal modo que la Policía no ha podido establecer, todavía, si su violador la dejó abandonada en ese descampado o si la llevó en el coche hasta València.

De hecho, la chica fue auxiliada sobre las tres de la tarde de ayer cuando caminaba sin rumbo por la calzada en la avenida de Campanar. Un hombre se asustó al ver que había estado a punto de ser arrollada por un coche y se acercó a ella. Al verla aturdida y muy asustada, la guió hasta el interior del antigo hospital La Fe y alertó a la Policía Nacional.

“Me han hecho cosas muy malas”

El trauma vivido por la joven le impidió contar a esa persona y a los primeros policías que la atendieron qué le había sucedido. Pero, en cuanto llegaron los cuidadores de la residencia donde vive, alertados por la Policía Nacional, la chica se derrumbó y comenzó a llorar, tras lo cual confesó que un desconocido le “había hecho cosas muy malas”. “Me han violado”, repitió varias veces.

Mientras los cuidadores intentaban calmarla y arroparla, los agentes pusieron en marcha el protocolo de agresiones sexuales. De este modo, fue trasladada a un centro hospitalario de la ciudad donde fue explorada por un ginecólogo de del centro y el forense enviado por la juez de Instrucción número 17 de València, en funciones de guardia. La exploración médica sirvió para constatar que la chica tenía lesiones compatibles con una agresión sexual.

Así las cosas, el caso ha pasado a manos del grupo de la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Jefatura Superior de Policía de València especializado en agresiones sexuales, que ya ha comenzado a recopilar datos y rastrear evidencias para tratar de dar con el taxista que supuestamente violó a la joven abusando de su condición.

El código penal agrava los abusos y agresiones sexuales cuando se cometen sobre personas especialmente vulnerables, “por razón de edad, enfermedad, discapacidad o situación”, como es el caso. Es más, considera que nunca hay consentimiento cuando se trata de personas con discapacidad, en atención a su menor capacidad de decisión consciente, aunque en este caso ni siquiera está en cuestión porque del relato de la chica se desprende claramente que la joven en ningún momento quiso mantuvo relaciones con el desconocido y que le quitó los pantalones violentamente, de modo que se trataría de una agresión sexual y nunca de un abuso.

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