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lunes, 22 de octubre de 2018

Las esculturas sexuales dividen a los expertos por su impacto en los menores

Psicólogos y abogados señalan que la serie erótica de Antoni Miró en la Marina supone una intromisión a la libertad ideológica de los padres.

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PUBLICADO: viernes, 21 de septiembre de 2018

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A poco menos de una semana (martes 25) para que se inaugure la exposición retrospectiva del artista alcoyano Antoni Miró en la antigua base del Alinghi en la Marina, la presencia de las esculturas con escenas sexuales explícitas en este espacio público (la serie erótica está ubicada en el paseo junto al mar) sigue generando controversia. Especialmente sobre si es el lugar idóneo o no para su exhibición, al tratarse de una zona de ocio familiar y transitada por niños, y si podría vulnerar la Ley de Protección Jurídica del Menor, como alertó el martes el Foro de la Familia.

Dos cuestiones que dividen a los expertos consultados por Las Provincias y sobre las que también se pronunció, de nuevo, el escultor. Así, en declaraciones a la agencia EFE reiteraba que los niños “cuando son pequeños, no ven nada extraño, no lo entienden; y cuando tienen interés en las esculturas, es una buena ocasión para hablar con ellos sobre sexualidad”.

Sin embargo, sobre este punto, discrepa el psicólogo, pedagogo y primer Defensor del Menor, Javier Urra, para quien no se puede “interferir ni imponer el momento en que los padres deciden hablar a sus hijos sobre cuestiones sexuales. Todo tiene su tiempo y esta sociedad está erotizando mucho a los niños. Hay que dejarles crecer, que sigan en la inocencia hasta que corresponda”.

“Las expresiones de uno no pueden lesionar derechos de otros”, dice el primer Defensor del Menor

Recuerda que “no hay nada que reprobar” a la libertad artística pero, al mismo tiempo, señala que “la libertad de expresión y el arte se deben conjugar con el respeto al crecimiento lógico y natural de los niños, propio de su edad, eso es psicología evolutiva, y a los criterios de sus propios padres”.

En este sentido, Urra, que también es profesor universitario, recuerda que existen galerías de arte, museos e, incluso, lugares de acceso público para adultos “donde se puede observar, valorar y disfrutar del arte en todas sus formas y contenidos sin limitación alguna”.

“Pero el espacio público”, prosigue en declaraciones, “no puede ser tomado para, desde un criterio personal y subjetivo, herir la susceptibilidad de los progenitores y dañar el correcto crecimiento y maduración de la personalidad de los niños, tal y como expresa nuestra Constitución Española”. A su juicio, “no se puede herir la susceptibilidad de nadie en los lugares públicos”. Dicho en otras palabras: “Las expresiones o manifestaciones de uno no pueden lesionar los derechos de otros”.

Para el que fuera Defensor del Menor “no hay que tener miedo a abordar la sexualidad, pero ese no es el problema en este caso, sino la elaboración o interpretación que puede tener un niño sobre la misma. A esas edades pueden verla como algo agresivo, de ahí que los padres planteen el tema poco a poco”. Por ello, señala, “no se les puede imponer nada”.

La normativa

En la misma línea se manifiesta el abogado José Domingo Monforte, que considera que la ‘suite erótica’ de Miró “supone una intromisión en la libertad ideológica y de educación de los padres como tutores de los intereses de sus hijos menores”. Además, el socio director del despacho Domingo Monforte Abogados estima que “la exposición pública de imágenes con un alto contenido sexual contraviene los principios rectores de la Ley Orgánica de Protección del Menor”.

El artículo 11.2 de esta norma contempla que la actuación de los poderes públicos debe velar por”la prevención y la detección precoz de todas aquellas situaciones que puedan perjudicar su desarrollo personal”, un aspecto que apuntaba Javier Urra al resaltar que no se puede “dañar el correcto crecimiento y maduración de la personalidad de los niños”.

Sobre la vulneración o no de la Ley del Menor también interviene Juan Molpeceres, miembro de la comisión ejecutiva de la sección de Menores del Colegio de Abogados de Valencia (ICAV). A su juicio, “no se vulnera porque, aunque la Ley recoge una serie de derechos, ninguno de ellos permite interpretar que haya un choque con la exposición”. Además, recuerda que esta norma está más orientada a situaciones de desprotección social.

Para este abogado es “muy personal” la valoración sobre si es procedente o no que ocupe un espacio abierto o cerrado. En cualquier caso, resalta que la exposición “no es pornografía porque, aunque muestra explícitamente escenas y cuerpos desnudos, no se pretende la excitación sexual”.

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