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sábado, 17 de noviembre de 2018

“Ver desde casa cómo avanzan las llamas hacia ti es una sensación indescriptible”

Han sido cinco días de terror y tensión constante para los vecinos de la Vall d’Albaida. El incendio de Llutxent deja más de 3.000 hectáreas quemadas, medio centenar de viviendas calcinadas y 2.500 vecinos desalojados.

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PUBLICADO: lunes, 13 de agosto de 2018

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Fotografía: Infolibre

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Son las ocho de la mañana en Quatretonda. Cuarto día en uno de los municipios afectados por el incendio más virulento en un lustro y se nota en el ambiente: Al cielo cubierto por el gris del humo se suma un único tema de conversación en este pequeño pueblo de dos mil habitantes, la situación del incendio. Algunos vecinos se vieron obligados a abandonar sus casas en la jornada del miércoles aunque finalmente las llamas no llegaron a la sierra, declarada Paraje Natural.

Pero la incertidumbre sigue flotando en el ambiente. El bar del pueblo, punto de encuentro de vecinos -y ahora también de efectivos de bomberos y de la UME (Unidad Militar de Emergencias) que se alojan en el polideportivo de la localidad- se ha convertido en zona de paso para bomberos, voluntarios, políticos y prensa que se dirige al centro de coordinación del incendio, situado en Llutxent.

Lo comprobamos en persona cuando entran a desayunar un grupo de efectivos de la UME antes de empezar una nueva y larga jornada de trabajo. Son recibidos entre aplausos y vítores por los vecinos y la propietaria del bar: “¡Enhorabuena, sois los mejores!”. En sus caras se nota el agotamiento de los días anteriores, pesa, pero hoy ha cambiado algo, hay un sentimiento de optimismo: “Esto ya está hecho, todo va a ir a mejor”, comenta uno de los efectivos.

Quatretonda está a cinco kilómetros de Llutxent. Conforme empezamos a subir hacia el pueblo vamos viendo cómo el ambiente va cambiando y el cielo se vuelve grisáceo. Es jueves y las condiciones del fuego han cambiado, está ya perimetrado y se espera que los vecinos puedan volver a lo largo de la jornada a sus casas. Pero es una calma tensa. Justo en la salida del pueblo la carretera está cortada: están bajando camiones y vehículos de bomberos del incendio y tenemos que esperar quince minutos hasta que se despeje el camino.

Rumbo a Llutxent y llegamos al puesto de mando avanzado (PMA), situado en el Monasterio del pueblo. Los diferentes organismos se preparan para la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrada (CECOPI) que determinará cómo se va a trabajar durante la jornada y si, debido a la mejora de las condiciones, podrán volver los vecinos a sus casas. Hay unos 2.600 desalojados de la zona de La Drova y las urbanizaciones de Montepino y Montesol. En esta última, además, decenas de viviendas han sido vasto de las llamas.

Pero parece que la jornada va a comenzar con buenas noticias y el primero en darlas es el alcalde de Pinet: “El centenar de vecinos de la localidad van a poder volver a casa a lo largo del día de hoy”. Respiran tranquilos y confirman el “optimismo moderado” con el que se afrontan las próximas horas.

Además, el incendio está perimetrado, es decir, se ha avanzado en las labores de extinción. Desde la Generalitat aclaran cuáles son las fases de un incendio para no dar lugar a dudas. Cuando un incendio está activo significa que las llamas se propagan activamente y puede crecer libremente; la siguiente fase es ‘estabilizado’, es decir, sin llegar a estar controlado todavía, evoluciona dentro de las líneas de control establecidas según las previsiones; la tercera fase sería el control, cuando se consigue aislar y detener su avance y propagación. Por último estaría la extinción, cuando ya no existen materiales en ignición en el perímetro del incendio y no se prevé que pueda reiniciarse.

Nos encontramos todavía en la primera fase, activa, pero con pronóstico bueno. Y lo comprobamos a medida que evoluciona la jornada: Los vecinos desalojados de Pinet, los de la zona de la Ermita de la Marxuquera y los de la Drova comienzan a volver a sus casas después de que se haya comprobado que se dan todas las garantías de seguridad. Sigue cortado, sin embargo, el acceso a Montepino, Montesol y las Cumbres.

Bajando al pueblo de Llutxent se percibe también ese optimismo. Por lo pronto, ya no se ven las llamas, y eso tranquiliza mucho a vecinos como Joana y Sergio, que viven en lo alto del pueblo y han visto desde el primer momento las llamas desde su ventana: “Volvimos de Murcia el domingo por la noche y el lunes al despertarnos empezamos a ver fuego. Desde ese momento el terror solo fue a más”, relata Joana. Han sido unos días “duros”, y “en tensión constante”. De hecho, llegaron a desalojarles: “El aire era irrespirable y temíamos también por nuestros animales. Es una sensación que no se puede describir, el ver el fuego delante de tu casa y no poder hacer nada”, lamentaba Sergio.

Afortunadamente, esta sensación ya no la volverán a vivir. El incendio pierde la batalla contra el hombre y se espera que a lo largo de este viernes se pueda dar por controlado. Las llamas han arrasado un total de 3.270 hectáreas: 1.210 hectáreas quemadas han sido en Llutxent, 965,1 en Gandia, 827,4 en Pinet, 179,3 en Ador, 71,9 en Barx, 14,5 en Quatretonda y 1,7 en Rótova.

Las lluvias y el descenso de temperaturas previstas para este viernes por la tarde podrían ser los aliados perfectos para los bomberos y efectivos que, durante cinco días, han trabajado incansablemente para evitar un desastre mayor. Luz al final del túnel en el peor incendio en los últimos cinco años en la Comunitat Valenciana.

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